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miércoles, 30 de abril de 2014

Duermevela

El tecleo de la noche insomne
escribe (borronea) la fábula de la luz
sobre el vellocino estelar
pellejo tachonado de lunas y galaxias
¿quién desolló al dios?
¿en sacrificio de qué otra terrible deidad?
escribo mientras eructo tu nombre
estoy ahíto de vos
deshojo de miradas tus ojos
tiemblo, temo, hiperventilo.
El amor (ese plácido terror de cuatro letras)
es un prodigioso árbol
que produce un fruto a cada siglo.

lunes, 8 de julio de 2013

"¡Aaaaaachú!"

Dos días después de padecer tremenda gripe la tierna Melina decidió hacer las paces con la regadera, provinciana como era no había pasado por alto el consejo de su "abue" (como ella cariñosamente le decía) con respecto a abstenerse de todo contacto con el agua, a no ser por meras necesidades fisiológicas mientras tuviese tan contagioso malestar. La joven, pero obediente Melisa realizó mecánicamente todos los pasos propios del caso en el estricto orden que le fue enseñado cuando niña: primero los zapatos, luego la ropa, conectar la regadera, luego abrir la llave de paso para que salga el agua, cuidando no excederse de cuatro vueltas, pues bien podría terminar entre sus manos y verse en la necesidad de llamar al plomero más cercano o alguna otra inocente víctima de su tierna sonrisa; mojarse el cuerpo, untarse jabón –primero la cabeza, después el resto del cuerpo– hasta terminar el litúrgico acto.

miércoles, 5 de junio de 2013

TRECE TRINOS


Foto: Julián Carrillo. 



Texto extraído de la sección "Panegírico"  del libro Alebrijo Librejo (Ocozocoautla, Abril, 2011), un homenaje el músico mexicano Julián Carrillo. 






Las variaciones producen sonidos,
no son los sonidos los que producen vibraciones,
así pues, se abre el oído humano a las 30 000 vibraciones que puede escuchar.
En materia de sonido no existe le vacío, todo se llena y todo se oye.

-Julián Carillo



SONIDO I

Nadie, desde el oído precámbrico percibió, palpó, coloreó en su mente la fábula premonición de los sonidos. El Sol, entonces, era a penas un sol/feo y la Luna una albura intacta, silbido para fagot.



SONIDO II

¿Fueron primero, los sonetos o las sonatas o las festivas sonajas del mexicano folclore?, fue muy antes el meloso circunloquio de Laúd blasfemo o aquel ángel —querubín soberbio—, expulsado con alhaja de jaspe, ónice, berilio, marfil oscuro, flanqueado de silbantes flautas y tronantes tamboriles, o el piano aún disperso por el cielo en gajos de menguante luna.

miércoles, 3 de abril de 2013


Entonces dispusieron la creación
y crecimiento de los árboles
y los bejucos y el nacimiento de la vida
y la creación del hombre.
-Pop Wuj


HIPOCANTO VIII
[Génesis según Tío Chente]

Capítulo I
1 En el principio fue el barro
y no la lumbre
2 (mato las encendidas colas de los alacranes bajo mis patas)
3 el amor desordenado
y la teogonía de Hesíodo
4 sin un siglo gregoriano
por donde arrastrase
5 hasta el papiro egipcio.


Capítulo II
1 Adán y nada frente al espejo.
2 La inexistencia sin existencia
el mar sin olas sin alas
3 el cielo sin Dios el infierno sin Dante
4 la muerte desempleada
anuncia en amarillas páginas : “se busca un triste”.

Capítulo III
1 Dios se levantó de su hamaca
2 se le introdujo disperso
al Adán de barro
3 por las fosas frescas de su inédita nariz
4 y abrió los soñolientos ojos
el divino calco
5 lo mismo que aquel
mítico Golem de la judería
6 y sacó de él el trocito de barro
para formar a Eva.


Capítulo IV
1 ¿Y quien soñó a Dios?
2 Él crió al amor
el más antiguo de todos los dioses
3 antes de antes fue Kháos
4 y luego el ‘gran pum’ cientificista.
5 Uno ordenó el universo
6 y algún pedante
siempre sabe mejor cómo funciona
7 y traza torpes rayas
que otro viene y desdibuja
8 y el más avispado rodea
9 para evitarse ocho horas diarias sentados al pupitre
10 y borrachos de dudas
con pánico de Dios.
11 El principio es propiedad de nadie
12 Dios jugó a los dados
con el universo niño
13 entre el jardín de la belleza
germina una mandrágora
14 y el caos es acaso
el más alto grado de armonía.

Capítulo V
5 Cuando amamos lo sabemos todo,
6 (contigo amor el amor se hace habitable)
7 encima de una mujer
nos olvidamos de la muerte.
8 Yo por ejemplo
9 amo la entrepierna sucia
de las canasteras.

Capítulo VI
1 La salvación es para el santo
2 pero nosotros los canallas
poseemos el nirvana etílico
3 de aquéllos que naufragan sobre lenguas de aguardiente
4 ¡los girones de Rodolfo!
5 Olimpos espurios
6 infiernos con diablos de soledad
7 paraísos artificiales
8 según mi compadre Baudelaire
9 con sus cúmulos de torvas nubes
para hincar las manos
10 con sus agujeros de infinita negrura para sepultar nonatos
11 y nacerlos a la muerte
12 y matarlos de eternidad.

Capítulo VII
1 La mujer es el pan no tan nuestro
de cada día
2 piélago de sangre
para anclar al corazón pirata.

Capítulo VIII
1 Y el barro se hizo carne,
2 abrió la hembra su ojo genital
3 y a fuerza de amar albergó al amor
4 en su pecho de condominio
5 y el amor se enamoró (como un loco,
que de tanto amar, se vuelve loco)
6 y se incendió la lumbre
crepitante de caricias.

Capítulo IX
1 Al final, ese fuego original abrirá sus ardorosas fauces,
2 para que luego, surja con batientes alas
3 otro nuevo pájaro ígneo,
4 entre sombras y silencios,
5 o como cantó Fernando:
6 Entre
pairos
y derivas.



Poema  extraído del libro Hipocampos 
(Inédito)










domingo, 31 de marzo de 2013

El santo evangelio (cacahoateco) según Chente Santelíz



Las gotas de lluvia que desde las tejas caen paralelas y desde el lejano cielo, perpendiculares, parecían tejer un tapiz de agua sobre las desprotegidas casas de Cacahoatán con el ufano auspicio de las torpes manos de nuestro viejo Dios, mismo que ha puesto su diestra sobre la agreste y vaporosa garganta del Tacaná; ya que estos últimos amaneceres ha permanecido callado, aunque no ha dejado de estremecerse muy tiernamente, arrullando día o noche al pueblo, cuando se van o llegan las aguas, también con la asistencia de los huidizos azacuanes.

Algún día ese anciano de días se quedará dormido, acaso roncando celestialmente, en tanto el otro viejo verde, altísimo guardián, aprovechará el leve descuido de su divino custodio comenzando a alegar desde El Águila hasta el estilizado reloj -que nunca nos da la hora- que se yergue en el Parque Central, sentenciando a Cacahotán a vivir atrapado en un momento eterno, preso en su celda de tiempo, sin muerte ni resurrección, el viejo verde fustigará nuestro pueblo con sus ardientes improperios haciendo arder nuestra tierra, como Nerón asistido por los cristianos ardió Roma, con todos esos añejos reclamos apiñados en su interior.

sábado, 30 de marzo de 2013

Los Gracejos

Un gráfica de un grupo de gracejos en alguna cuadra de Unión Juárez.



Una tradición de orígenes disipados en la bruma de los años que ya no son, aquéllos tiempos que sólo persisten en la mirada infinita de los abuelos cacahoatecos. Los gracejos. Un baile burlesco en los perímetros de tu cuadra; maestros albañiles, paleteros, tricicleros, olvidan la diversidad de sus oficios para sumarse a la unanimidad de un grupo ataviado de ropas femeninas y máscaras de la mujer maravilla; un espectáculo de la otra Semana Santa que se vive en Cacahoatán, heredada (luego) a otros pueblos del Soconusco.

El espectáculo es enteramente surrealista, personajes andróginos vestidos con la ropa menos pudorosa de sus familiares femeninos; cintos dorados, faldas alejadas del recato de las rodillas, corpiños rellenos de papel higiénico, medias raídas, de ésas que usan los rateros para ocultar su desvergüenza, máscaras en gestos detenidos de tristura, algarabía, o fatigosa mesura.

martes, 19 de marzo de 2013

El amor antes y después de Sabines.


Yo conocí a Jaime Sabines -a su obra- en la biblioteca pública de mi pueblo. Leí algunos poemas y escapé del silencio ensordecedor que habita esos soledosos espacios públicos. Yo estaba cursando la preparatoria, una que, por cierto, se llamaba: Jaime Sabines Gutiérrez. 

Luego pasó algún tiempo y me vi dando clases de guitarra en la Casa de la Cultura de Tuxtla Chico, pueblo vecino; ahí fue donde me reencontré con don Jaime. En un pequeño estante de libros de dicha institución me puse a hurgar y dio conmigo un tomo titulado "Uno es el poeta" mismo que era una compilación de ensayos y entrevistas al rededor de la obra de Jaime Sabines compilado por Mónica Mansour. Presté el libro y jamás lo devolví.