Entonces
dispusieron la creación
y crecimiento de los
árboles
y
los bejucos y el nacimiento de la vida
y
la creación del hombre.
-Pop
Wuj
HIPOCANTO
VIII
[Génesis
según Tío Chente]
Capítulo
I
1
En el principio fue el barro
y
no la lumbre
2
(mato las encendidas colas de los alacranes bajo mis patas)
3
el amor desordenado
y
la teogonía de Hesíodo
4
sin un siglo gregoriano
por
donde arrastrase
5
hasta el papiro egipcio.
Capítulo
II
1
Adán y nada frente al espejo.
2
La inexistencia sin existencia
el
mar sin olas sin alas
3
el cielo sin Dios el infierno sin Dante
4
la muerte desempleada
anuncia
en amarillas páginas : “se busca un triste”.
Capítulo
III
1
Dios se levantó de su hamaca
2
se le introdujo disperso
al
Adán de barro
3
por las fosas frescas de su inédita nariz
4
y abrió los soñolientos ojos
el
divino calco
5
lo mismo que aquel
mítico
Golem de la judería
6
y sacó de él el trocito de barro
para
formar a Eva.
Capítulo
IV
1
¿Y quien soñó a Dios?
2
Él crió al amor
el
más antiguo de todos los dioses
3
antes de antes fue Kháos
4
y luego el ‘gran pum’ cientificista.
5
Uno ordenó el universo
6
y algún pedante
siempre
sabe mejor cómo funciona
7
y traza torpes rayas
que
otro viene y desdibuja
8
y el más avispado rodea
9
para evitarse ocho horas diarias sentados al pupitre
10
y borrachos de dudas
con
pánico de Dios.
11
El principio es propiedad de nadie
12
Dios jugó a los dados
con
el universo niño
13
entre el jardín de la belleza
germina
una mandrágora
14
y el caos es acaso
el
más alto grado de armonía.
Capítulo
V
5
Cuando amamos lo sabemos todo,
6
(contigo amor el amor se hace habitable)
7
encima de una mujer
nos
olvidamos de la muerte.
8
Yo por ejemplo
9
amo la entrepierna sucia
de
las canasteras.
Capítulo
VI
1
La salvación es para el santo
2
pero nosotros los canallas
poseemos
el nirvana etílico
3
de aquéllos que naufragan
sobre lenguas de aguardiente
4
¡los girones
de Rodolfo!
5
Olimpos espurios
6
infiernos con diablos de soledad
7
paraísos artificiales
8
según mi compadre Baudelaire
9
con sus cúmulos de torvas nubes
para
hincar las manos
10
con sus agujeros de infinita negrura para sepultar nonatos
11
y nacerlos a la muerte
12
y matarlos de eternidad.
Capítulo
VII
1
La mujer es el pan no tan nuestro
de
cada día
2
piélago de sangre
para
anclar al corazón pirata.
Capítulo
VIII
1
Y el barro se hizo carne,
2
abrió la hembra su ojo genital
3
y a fuerza de amar albergó al amor
4
en su pecho de condominio
5
y el amor se enamoró (como un loco,
que
de tanto amar, se vuelve loco)
6
y se incendió la lumbre
crepitante
de caricias.
Capítulo
IX
1
Al final, ese fuego original abrirá sus ardorosas fauces,
2
para que luego, surja con batientes alas
3
otro nuevo pájaro ígneo,
4
entre sombras y silencios,
5
o como cantó Fernando:
6
Entre
pairos
y
derivas.
(Inédito)
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