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martes, 19 de marzo de 2013

ODA DESOIDA


A Jaime Sabines, in memoriam.

Dónde estás Jaime:
tus putas,
tus chicles
y tus
entierros
me hacen falta para andar, para ver.
Estás fumándote tu eternidad
en el aire purísimo de Dios,
mientras el diablo te sopla las dudas
que te
humanizaban.
Ya no hay poeta con voz que se atreva
a penetrar el vientre de la poesía
para procrear dulces monstruos
que pueblen de mitología
la fluidez sanguinolenta de nuestras venas.
Los amorosos siguen ahí:
silenciosos,
hambrientos,
solos.
Y es que, quién como tú Jaime,
para salvar al amor de su gravísimo silencio,
para reinventarlo
sobre el cuerpo iluminado
de una hembra desnuda de sombras.
Ansío tener tu muerte naciéndome tras de los ojos,
el infarto de tu voz oxidada de alquitrán
bajo mi lengua que ceniza las colas de los alacranes.
La estela de tu cabeza iluminando, otra vez,
la frente de la poesía.
Que te acaricie el corazón
la mano de la hermosa vida que lloraste,
para que vengas como diástole de espuma
en múltiples orgasmos de poemas.
¡Sabines!, ¿dónde te guardaste?
Es difícil dejar de pronunciar tu falta
sin romper un espejo
o morder un pecho.
Yo soy el Poeta Nuevo,
y aprendiendo estoy a que me duela el mundo,
a santiguar con sudor y llanto
este andar de prórroga perpetua
que es el amor
-¡que bueno, Tarumba!-, que ese lento,
amargo animal, no ha sido muerto.

Ameht Rivera extraído del libro "Alebrijo Librejo" (Abril, 2011)

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