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sábado, 22 de octubre de 2011

De cómo trasladarse a vivir a una nube (sin necesidad de alas ni telescopios)

Mi desmedida afición a descargar álbumes enteros de música ha saturado dos discos duros de variable, pero relativamente grande, capacidad de almacenamiento, lo cual me empujó a tomar en serio la posibilidad de trasladarme a una nube (ahora recuerdo que en el castellano antiguo la letra "u" se utilizaba indistintamente como vocal o consonante, por lo tanto en algunos textos medievales se hermosamente escribe: nuue, si se dan cuenta la letra "u" funciona como vocal o consonante según se encuentre precedida o sucedida por una de éstas, así no hay confusión. También recuerdo que los viejos escribas de la España colonial en sus relaciones de las tierras recién descubiertas a modo de guasa trocaban la posición de la letra "n" en la palabra indio y así se podía leer iudío (judío) queriendo emparejar con esto el repudio que sentían por ambas razas).

Una "nube" o cloud en la jerga informática es algo así como un disco duro virtual que ha cobrado gran relevancia debido a que hace un par de meses Google incursionó en el mercado de las computadoras portátiles con su modelo Chromebook con el cual pretende dejar de un lado el lastre de los discos duros como unidades de almacenamiento para trasladarse a "vivir" a la nube, en donde podrá almacenarse sin límite toda la información recopilada y generada por el usuario, además de que no necesitará de instalación de programas adicionales, ya que el nuevo sistema operativo de Google se cargará inmediatamente vía internet, con lo cual estos nuevos modelos de computadoras serán sólo una terminal de conexión y no más de almacenamiento. Aunado a esto en el mismo mes (agosto) la empresa estadounidense Hewlet-Packard anunció que dejará de producir computadoras de escritorio.



Pues, tomando en cuenta estas novedades tecnológicas las cuales, apegándose a la Ley de Moore, no dejan, a veces, lugar para la asimilación de la sorpresa, volviéndose obsoletas tan rápidamente que muchas veces superan nuestra capacidad de adaptación, en mi caso hace unos pocos meses que cambié mi viejo sistema operativo de Windows XP, el cual ahora me parece como un juego de Atari (¿alguien recuerda ese artificio de los 70's?) comparado con una consola de X-Box 360 respecto de Windows 7 Ultimate, aunque he de confesarlo; aún conservo un monitor analógico (frente a los de plasma), un mouse que todavía ostenta felizmente su colita (frente a los inalámbricos), un teclado que se asemeja en la disposición de las letras a las clásicas máquinas de escribir que en México son todavía parte inseparable del inventario de las presidencias municipales, en fin..., por ello hoy mientras me daba cuenta de que mi disco duro de 500 GB empieza a saturarse decidí investigar más acerca de mudarme a una nube y tecleé en Google esta frase: "cómo trasladarme a una nube" a lo cual el famoso buscador me respondió con el inusitado capítulo tres de Rayuela de Julio Cortázar encabezando la lista como podrán constatar cliqueando sobre el link, o reescribiendo la frase exacta en el buscador.  

Y ahí me quedé leyendo, algo perplejo, un capítulo hallado absurdamente de la novela que tantas veces he rehuido leer (o será al revés).

post scriptvm: Aquí el capitulo tres para los lectores que no se dejen sobornar por mi relato.

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